El tránsito de la Virgen es una obra de El Greco, realizada originalmente en 1565 para la Catedral del Tránsito de la Virgen, en la ciudad de Ermúpolis, Syros (Grecia). El icono, que conserva su función como objeto de veneración en la Iglesia de la Dormición de la Virgen en la isla de Syros en el Mar Egeo al sur-este de Atenas, fue probablemente llevada a Syros durante la revolución griega en 1824 del Monasterio de la Montaña Sagrada de la Dormición de la Virgen en la isla de Psará en el Egeo. El icono se ajusta linealmente al modelo establecido para este tema, que era muy común en la Iglesia Ortodoxa en la que El Greco se formó. La pintura, también llamada La dormición de la Virgen, muestra el momento de la muerte de la Virgen María y la subida de su alma a los cielos. La firma de El Greco en la base del candelabro central fue descubierta en 1983 por el estudioso George Mastoropoulos. Este descubrimiento constituyó un avance de suma importancia en la comprensión de la carrera y la formación temprana de El Greco. Son escasos los ejemplos que nos quedan de la primera etapa de El Greco donde apreciamos claramente su formación como pintor de iconos. Este óleo sobre temple es una de las escasas muestras del primer arte de El Greco, formado como pintor de íconos en el taller de Georgios Klontzas, junto con La Adoración de los Reyes y San Lucas pintando a la Virgen. Tanto en su iconografía y técnica de la pintura muestra los orígenes de la artista y la formación en las tradiciones de la pintura post-bizantino. Por un lado es fiel a la tradición bizantina, continúan los fondos dorados, el empleo de rostros estereotipados para las figuras o la ausencia de color y perspectiva. Mientras que por otro emplea un eclecticismo inspirado en el Renacimiento italiano. Doménikos exhibe en esta imagen una sintonía con su maestro. Pero la obra, a pesar de tener numerosos elementos clásicos como el fondo dorado y la ausencia de perspectiva, introduce algunas novedades la inclinación de las figuras y la aparición del Espíritu Santo en forma de paloma y el tratamiento del grupo del cielo. La escena muestra el momento de la muerte de María y la subida de su alma a los cielos, uniendo ya en sus primeros trabajos el cielo y la tierra como será costumbre en su pintura toledana.