Santo Entierro, también llamada El entierro de Cristo, es una obra de El Greco, realizada entre 1570 y 1576. Se conserva en el Museo Alexandros Soutzos de Atenas. Pertenece a la etapa romana de El Greco. Los progresos de El Greco en Roma son visibles en este lienzo que contemplamos, en el que se aprecia una marcada influencia de Miguel Ángel en la figura de Cristo y en los discípulos que portan el cadáver. La escena tiene lugar ante una gruta, las figuras se recortan sobre la oscuridad del fondo y las escarpadas rocas, situando a un personaje de espaldas para introducir al espectador en la escena, recurso muy habitual en el Manierismo. Los sentimientos de tristeza y aflicción de las santas mujeres son transmitidos de manera excepcional, demostrando Doménikos su capacidad como retratista. La escena, presentada al aire libre, se cierra con un fondo de nubes y cielo, jugando con las tonalidades sienas y azules. Las figuras, amplias y largas, presentan un canon atípico que se inspira en la Escuela bizantina mientras que la luz y el color proceden de Venecia, teniendo a Tiziano y Tintoretto como principales maestros. El Greco muestra en este cuadro la intensidad de sus colores, el tamaño y la estructura general de la composición. El Greco está evolucionando en el arte renacentista. Y a su llegada a España se convierte en un gran maestro del arte universal. A la izquierda de la imagen se puede ver un retrato del artista, que probablemente encargó pintar a alguien que estudiaba con él y lo conocía bien.