El Greco, pintó este cuadro entre 1577-1587 durante su primer período toledano. Tiene unas dimensiones de 105 x 79 cm. Se exhibe en una sala del Museo Metropolitano de Arte en Nueva York. Antes pertenecía a la colección Robert Lehman, y se cree que fuera la primera versión del tema. Es uno de los temas más repetidos por El Greco a lo largo de su carrera artística. Concretamente, existen ocho imágenes similares del Cristo abrazado a la Cruz de mano de Doménikos, lo que se considera una muestra del éxito obtenido por el candiota. En el Museo del Prado se encuentra otra pintura de "Cristo abrazado la cruz", procede del Museo Parroquial de El Bonillo, la pintura fue identificada por el pintor Ignacio Pinazo en 1928. Otras versiones (París, colección Gutwilis; Buenos Aires, Museo Nacional de Arte Decorativo; Cuenca, Museo Diocesano; Atenas, Pinacoteca Nacional; Olot, Gerona, Iglesia de San Esteban; Cambridge, Mass., Fogg Art Museum; Dublín, colección McGuire) son de calidad inferior y algunas de ellas han sido consideradas obras de taller o discípulo.Esta obra se encuentra entre una de las más bellas pinturas devocionales  realizadas por el artista, que transforma una escena del Nuevo testamento en una estampa de devoción. Puede derivarse de su famosa obra El expolio, originalmente planeada para ser una serie que abordara completamente la pasión de Cristo. Jesús de Nazaret, en primer plano camina rumbo al Monte Calvario sujetando una gran cruz escorzada, parece haber trascendido el dolor físico, eleva la mirada hacia el cielo con los ojos llenos de lágrimas, aunque su rostro inspira serenidad e incluso alegría, asumiendo con entereza su martirio. La cruz, más que cargar sobre el hombro de Cristo, parece, a juzgar por las bellísimas manos, algo ingrávido, con valor de símbolo de la Redención. El sacrificio voluntario de Cristo por la humanidad se expresa a través de su suave abrazo a la Cruz y su dulce mirada al cielo. El cielo tormentoso convierte a la obra en una zona dominada por los fogonazos de luz, que parecen esculpir los pliegues de la ropa de Jesús. La anatomía del Hijo de Dios parece totalmente inspirada en la obra escultórica de Miguel Ángel.