A principios del siglo XVII se construye y funda, a manos del Cardenal Cisneros, el Hospital de Ntra. Sra. de la Caridad de Illescas. Trazas del arquitecto Pedro Gumiel. 11 de marzo ocurre el milagro de Francisca de la Cruz. Sobre las nueve de la mañana del 11 de marzo de 1562, había ingresado en el hospital una moza tullida, Francisca de la Cruz, que tenía las pantorrillas pegadas a los calcañares y no podía andar sino a gatas. Venía echada de bruces sobre un borriquillo con dos costales de paja atados a lo largo de los lados del lomo. Era acompañada del hospitalero de Torrejón de Velasco, Pedro Marcos y su mujer Mari Rodríguez, e iba camino de Toledo, dónde ingresaría en el Hospital de los Incurables.Ella había oído hablar de las mercedes de la Virgen de la Caridad, y recién llegada, la hospitalera le recomienda acuda a la Sra. a suplicar salud. Se hallaba en el patio del Hospital echada al sol y andando a gatas se llegó hasta cerca de la entrada a la capilla. Había muchos testigos, y abiertas las puertas, comenzó a hacer oración rogando a la Sra. le diera salud en sus piernas o la llevase de esta vida. Luego le vino un sudor con desmayo que no sabía si era a causa de no haber comido. Siguió arrastrándose hasta las gradas del altar y sentada en ellas y la hospitalera que la vio se arrimó a ella con un báculo, pero Francisca sin ayuda alguna se incorporó y salió por sus pies andando por todas las salas del hospital, proclamando a voces el milagro y también salió por las calles del pueblo. Serían como las dos de la tarde”. En 1588 Se da comienzo a las obras de reforma y ampliación del Hospital y construcción del actual Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad. Las trazas correrán a cargo de Nicolás de Vergara, el Joven. 4 de junio de 1600 se procede a la inauguración del nuevo edificio. Se traspasa la Imagen de la Virgen de su capilla vieja a su iglesia nueva. En 1603 El Greco, por mediación de su hijo, consiguió un contrato para realizar cuatro cuadros en la Capilla mayor del Hospital de la Caridad de Illescas. Los cuadros corresponden al periodo tardío del pintor y aunque no pueden ser contemplados en la Capilla mayor para la que fueron diseñados se encuentran en el Hospital de Illescas. Las cuatro están consideradas obras maestras. Entre los numerosos conflictos económicos que provocaron las tasaciones de su obra, el que se originó por este contrato es uno de los más documentados. Por razones desconocidas aceptó que la tasación final fuera realizada por tasadores nombrados por el Hospital. Estos fijaron un precio muy reducido de 2.410 ducados, lo que provocó un largo pleito que llegó hasta la Cancillería Real de Valladolid y al Nuncio papal de Madrid. El litigio terminó en 1607 y aunque se hicieron tasaciones intermedias entorno de los 4.000 ducados al final se pagó una cantidad similar a la establecida inicialmente. El varapalo de Illescas afectó gravemente a la economía del Greco. En el Hospital hay también otra obra maestra del Greco, el san Ildefonso, que se considera que fue contratada anteriormente. El programa iconográfico estaba destinado a ensalzar la figura de la Virgen, por lo que la hornacina central del retablo queda reservada para la colocación de la imagen de la Virgen de la Caridad. Justo en la parte superior, coronando el retablo, se encontraban la representación de las tres virtudes teologales, como atributos de María. Dos esculturas doradas a los lados, simbolizando la Fe y la Esperanza, y la virtud de la Caridad, representada con una pintura, se colocaría en la zona central del ático del retablo. En la bóveda de esta capilla, se situaban otras tres pinturas que continúan con este ciclo mariano representando a la Virgen en los tres misterios de su vida: Anunciación, situada en el luneto izquierdo, Natividad, en el luneto derecho y la Coronación de la Virgen, situada en el techo de la bóveda, cerrando el conjunto de la capilla. Este conjunto decorativo hoy está algo desmembrado ya que las pinturas, aunque se conservan en el interior del Santuario, no están colocadas en el lugar primitivo para el que fueron diseñadas. Enriquetta Harris estudió la decoración de la capilla y a ella se debe la propuesta sobre cómo debían estar situados los cuatro cuadros del Greco en la misma. En el siglo XIX con la Invasión Francesa, los franceses ocupan el Hospital, dejan cuantiosas pérdidas. En 1936 se hace el traslado de las pinturas de El Greco, Luis de Morales y Juan Pantoja de la Cruz, durante la Guerra Civil a los sótanos del Banco de España de Madrid y al Museo del Prado. En 1943 vuelven a Illescas. En 1955 se procede a la Coronación Canónica de la Virgen de la Caridad, por el Cardenal Pla y Daniel. En 1603 El Greco por mediación de su hijo recibió el encargo de dar forma a un retablo destinado a la Iglesia del Hospital de la Caridad de Illescas (Toledo) que debía estar dedicado a la Virgen de la Caridad. El trabajo comprendía la realización de las trazas arquitectónicas y la escultura decorativa del mismo. Igualmente, habría de crear dos retablos laterales así como cuatro pinturas: la Caridad, destinada al ático del altar principal, la Encarnación y la Natividad, ambas para los lunetos de los laterales de la bóveda y, finalmente, la Coronación de la Virgen, obra que nos ocupa y que estaba destinada a ser colocada en el centro de la bóveda del presbiterio, de ahí su forma ovalada. La pintura de la Coronación de la Virgen es una de las preferidas por el cretense. Son varias las que se conservan pero, sin duda, ésta de Illescas es considerada como la más bella de todas las Coronaciones que realizó el pintor. El formato oval hace que contemplamos fuertes desproporciones en el cuerpo de los personajes de Dios Padre, la Virgen María y Dios Hijo, con grandes piernas escorzadas en primer plano y pequeñas cabezas que alejan y dan profundidad al cuadro. Sigue una composición triangular con el vértice hacia abajo donde sitúa a las tres personas de la Santísima Trinidad y a la Virgen que asciende a los cielos acompañada o ayudada por un grupo de ángeles. Es una escena donde la atmósfera celestial se convierte en personaje protagonista, donde El Greco crea unas cascadas de nubes en los laterales que conforman un trono donde se sientan los personajes, todo salpicado por racimos de querubines y niños ángeles que revolotean alrededor y dan movimiento a la escena. El tema de la Coronación de la Virgen ya había sido tratado por el pintor anteriormente (véase las conservadas en el Museo del Prado o en el Museo de Santa Cruz de Toledo) pero en este caso lo abordó de una manera más sintética debido su formato. Representó a la Virgen acompañada únicamente de Dios Padre, de Cristo y de una corte de ángeles y querubines rodeando la escena a modo de gran rompimiento de gloria. Ella es la gran protagonista siendo el eje de la composición el cual se eleva verticalmente hacía la corona y la paloma de Espíritu Santo. Se trata de una escena de aparente estatismo roto por la disposición oblicua de los ropajes. Encontramos, igualmente, una marcada desproporción en las imágenes, lógica si tenemos en cuenta el lugar elevado para el que estaba destinada la obra. Al inicio de la Guerra Civil esta obra fue depositada en los sótanos del Banco de España en Madrid con el fin de salvaguardarla. Cuando en 1937 se abrió la caja que la contenía la humedad había cubierto por completo la superficie pictórica. La recuperación fue ardua pero se consiguió devolver a la obra a su esplendor original mediante una laboriosa limpieza.