Es una obra de El Greco, realizada entre 1603 y 1605 durante su último período toledano. Se conserva en la Capilla mayor del Hospital de la Caridad de Illescas. El Greco, por mediación de su hijo, en 1603 consiguió un contrato para realizar cuatro cuadros en la Capilla mayor del Hospital de la Caridad de Illescas, una de las obras emblemáticas elaboradas por el pintor en los años iniciales del siglo XVII. El proyecto fue ejecutado en colaboración con el hijo del artista, Jorge Manual Theotokópoulos. Los cuadros corresponden al periodo tardío del pintor y aunque no pueden ser contemplados en la Capilla mayor para la que fueron diseñados se encuentran en el Hospital de Illescas. Procede de La adoración de los pastores, que El Greco había realizado para el retablo de doña María de Aragón, en este caso la escena se simplifica a un Nacimiento sin la presencia de los pastores. Por lo que esta obra se convierte en una temática única en la pintura de El Greco. La Natividad estaba situada en el espacio bajo el luneto del arranque lateral de la bóveda y hacía pareja con la Anunciación. El Niño Jesús, el pilar y el buey se sitúan en el eje del lienzo mientras que las figuras de María y José se ubican en torno a él, adaptadas al formato circular. El Greco pinta una escena tenebrosa sólo interrumpida por el foco de luz que emana de la figura del Niño Jesús, tradicional de la escuela veneciana. De esta manera, el pintor intenta representar que en el momento de la alumbramiento de Jesucristo es cuando el Mundo conoce la Luz Divina, y presenta al Niño como foco de luz que guía a la humanidad en su camino hacia la Verdad. En este lienzo también se aprecian escorzos típicos del pintor, como la original intrusión de la cabeza retorcida del buey en primer plano bajo los pies de María, que enfatiza aún más la idea de que estos cuadros fueron realizados para ser vistos desde abajo. Los cuerpos alargados y espirituales que caracterizan la producción grequiana están aquí presentes, al igual que la pincelada rápida y el colorido vibrante, que dan a la composición un cierto aspecto mágico.