Esta Visión del Apocalipsis (o Apertura del Quinto Sello del Apocalipsis) es un cuadro pintado por El Greco. Este óleo sobre tela mide 224,8 centímetros de alto y 199,4 cm de ancho, y fue ejecutado entre 1608 y 1614. Se conserva en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, , donde se exhibe con el título de Opening of the Fifth Seal. Los hospitales tenían como función ayudar a los enfermos a morir santamente; por ello, la mayoría de sus capillas se decoraba con una escena del Juicio Final. De la misma manera, El Greco diseña para el Hospital de San Juan Bautista una imagen relativa al Juicio Final, llamando la atención hacia los privilegios que tendrían los que fallecieran en dicha institución, al concederles el papa la absolución de sus pecados y la indulgencia plenaria. Doménikos une la resurrección de los muertos previa al Juicio con la Visión de la Apertura del Quinto Sello que describe San Juan en el Apocalipsis. Originalmente sería mucho más amplia; sin embargo, ha sido mutilada, desapareciendo la escena superior donde se supone que encontraríamos el Cordero Místico y demás símbolos apocalípticos. De ahí su título de Amor divino y Amor profano con el que se conocía a esta representación. En el siglo XIX, la pintura pertenecía a Antonio Cánovas del Castillo, primer ministro de España. Insatisfecho con el pobre estado de conservación de la pintura, hizo que la «restauraran» alrededor del año 1880. La restauración quitó al menos 175 centímetros, dejando a Juan el Evangelista enfáticamente apuntando a ninguna parte. Fue esta extraña rareza en la composición lo que quizás intrigó más a los espectadores modernos y contribuyó a su fama entre los modernistas. Después de la muerte de Cánovas en 1897, la pintura fue vendida por mil pesetas a Ignacio Zuloaga, un pintor decisivo en el renacer del interés europeo en El Greco. La pintura puede verse en el fondo de su obra Mis amigos, representando a varios miembros notables de la Generación del 98. Se sabe que Zuloaga mostró la pintura a Pablo Picasso y Rainer Maria Rilke. Declaró que poseía un «poder visionario» que lo hacía «precursor del modernismo». En 1956, el Museo Zuloaga vendió esta obra de arte al Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, donde actualmente se exhibe. Antes del año 1908 esta pintura recibía el nombre de Amor profano. Cossio tuvo dudas sobre el título y sugirió el de Apertura del Quinto Sello. El Museo Metropolitano, donde se guarda el cuadro, comenta: «el cuadro está inacabado y muy dañado y corroído». [Nos encontramos ante la obra más original y alucinante salida de los pinceles del cretense. San Juan se sitúa en primer plano; es una figura gigantesca que viste túnica azul, mientras que su manto rojo señala hacia los resucitados. Las almas desnudas se despojan de sus ropajes mortuorios para colocarse los paños blancos que reparten los angelitos. Uno de los resucitados parece elevarse hacia el cielo, mientras que los demás se levantan de sus tumbas en posturas sumamente escorzadas, aludiendo una vez más al Manierismo. Las dos figuras femeninas están perfectamente modeladas, con un canon clásico, mientras sus compañeros masculinos se estilizan al máximo, recurriendo Doménikos a un canon de trece a uno - es decir, la cabeza es la decimotercera parte del cuerpo -. El fondo nos muestra un aspecto totalmente dramático, iluminado por las luces del Juicio Final. La iluminación es multifocal, incidiendo de diferente manera en cada uno de los siete cuerpos, alusión quizá al número mágico. Estos focos de luz modelan las figuras bruscamente, en especial la túnica de San Juan, que parece esculpida como si se tratase de una estatua. Respecto a los colores, abunda el blanco pero la fuerza del azul, el rojo, los verdes o amarillos resulta determinante para una escena donde las tonalidades chocan entre sí y las perspectivas empleadas no son las tradicionales. El Greco ha suprimido las leyes de la lógica para realizar la interpretación de uno de los momentos cumbres de la fe cristiana que cierra su carrera. Se ha sugerido que la Visión del Apocalipsis sirvió de inspiración para las primeras obras cubistas de Pablo Picasso, especialmente Las señoritas de Aviñón, que refleja la angularidad expresionista de la pintura. Cuando Picasso trabajaba en Les Demoiselles d'Avignon, visitó a su amigo Zuloaga en su estudio en París y estudió esta Visión del Apocalipsis. La relación entre Les Demoiselles d'Avignon y la Visión del Apocalipsis fue apuntada a principios de los años 1980 cuando se analizaron los parecidos estilísticos y la relación entre los motivos de ambas obras. El historiador del arte Ron Johnson fue el primero en apuntar la relación entre las dos pinturas. Según John Richardson, historiador del arte británico, Les Demoiselles d'Avignon «resulta que ofrece más respuestas una vez que nos damos cuenta de que la pintura le debe al menos tanto a El Greco como a Cézanne». Efi Foundoulaki insiste en la «actividad del triángulo Picasso-Cézanne-El Greco, que queda establecida en Les Demoiselles d'Avignon». Foundoulaki analiza la Visión del Apocalipsis y afirma que la figura vestida en la parte izquierda de la pintura y las figuras desnudas a la derecha muestran la contradicción entre el amor sacro y el amor profano. Según Rolf Laesse, esta puede haber sido la inspiración original de Picasso, quien en un dibujo preliminar de las Demoiselles representó a un estudiante de medicina sosteniendo un cráneo o un libro y entrando en una habitación donde hay un marinero entre mujeres desnudas. Richardson, sin embargo, conjetura que Picasso conocía la interpretación de Cossío en relación con la Visión del Apocalipsis y basó su teoría principalmente en esta conjetura.