Según el profesor Pérez Sánchez, al parecer fue el Greco el primer artista que dió forma independiente a este tipo iconográfico de Las Lágrimas de San Pedro que por su capacidad de expresar intensamente dos de los aspectos fundamentales de la refoma tridentina, el arrepentimiento y la penitencia, tuvo especial fortuna en la España barroca. La primera versión de esta iconografíala pintada en la década de 1580 y que actualmente se conserva en el Bowes Museum de Barnard Castle, conjuga ya el arrepentimiento de San Pedro en primer plano sobre un fondo de paisaje y en un plano muy lejano la resurrección de Cristo anunciada por el Angel que muestra un sepulcro vacío, pero le falta el atributo simbólico del santo: las llaves. El Greco repitió y perfeccionó este tipo iconográfico del que este del Hospital Tavera de extraordinaria calidad, firmado en la parte inferior izquierda, en letras cursivas griegas, "Domenikos Theotokopoulos e'poiei", es uno de los más tardíos, pues Wethey lo fechó en el penúltimo quinquenio de la vida del candiota, 1605-1610. Al profundizar en el cuadro de las lágrimas de San Pedro, lo primero que capta nuestra atención es el  rostro, en primer plano, del apóstol arrepentido. Pedro eleva su mirada pidiendo perdón tras negar al Maestro en la noche en que Jesús es conducido como prisionero ante el Sanedrín.(Mt 26, 69‐75 “y saliendo fuera, lloró amargamente”/ Mc 14, 66‐72/ Lc 22, 55‐62 / Jn.18, 15‐25) La imagen de San Pedro se sitúa cobijada bajo la roca de una gruta. A la izquierda de este espacio se abre un paisaje en el que sitúa una escena inmediatamente posterior a la resurrección de Cristo. Delante de un fondo rocoso, envuelto en la luz fría del amanecer, aparecen representadas dos pequeñas figuras. En primer término una mujer que camina hacia la escena principal (María Magdalena) y en segundo término una figura con forma de ángel, que sobre un sepulcro, viste resplandecientes vestiduras y queda envuelta en una luz fría. San Pedro cruza las manos a la altura del pecho y eleva su mirada al cielo, suplicando el perdón; sus ojos están llenos de lágrimas reiterando el arrepentimiento. La figura es tratada con gran naturalismo, como si se tratara de un pescador. En la pared de la cueva contemplamos un tronco con hojas mientras que en la zona izquierda se muestra al ángel guardando el sepulcro y la Magdalena huyendo. El ángel proyecta un enorme foco de luz y la Magdalena aparenta unir ambos episodios. La amplitud de la figura está inspirada en Miguel Ángel cuya influencia será difícil de olvidar para Doménikos. Los detalles de la musculatura y las venas son de clara inspiración escultórica. La imagen del ángel sigue la descripción de los textos evangélicos. (Mt 28, 3 “Era su aspecto como el relámpago y su vestidura blanca como la nieve”) El ángel es el encargado de anunciar la resurrección de Jesús. La escena se sitúa en la mañana de Pascua, cuando María Magdalena y las piadosas mujeres que acompañaron a Jesús en la crucifixión, acuden a su tumba para terminar de embalsamar el cadáver de Cristo. El ángel, sentado sobre el sepulcro vacío, comunica a las santas mujeres que Jesús ha resucitado, según su promesa. La imagen parece corresponder con fidelidad a lo citado en el evangelio de Mateo. (M 28, 2 “De pronto se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella.”) María Magdalena, seguidora de Jesucristo, es imagen de la pecadora arrepentida. El evangelio de Marcos nos señala como Cristo había expulsado de la joven, siete demonios (Mc 16, 9) Además será la primera en conocer la noticia y también la primera a la que se le aparecerá Jesucristo tras su resurrección. Además, María Magdalena se encargará de dar la buena noticia a los apóstoles.(Mc 16,7 “Id, sin embargo, a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea”) En la imagen del Museo del Greco, la Magdalena aparece con el bote de perfume en su mano izquierda y con el pelo suelto, símbolo de la mujer pecadora. El pomo de perfume con el que acude a la tumba, serviría para terminar de embalsamar el cuerpo de Jesús, ritual mortuorio que no habría concluido, debido a que los preceptos religiosos de la Pascua Judía no se lo habían permitido en la tarde del viernes. La Imagen de la Magdalena con el bote de perfume en la mano, se mantendrá en la iconografía tradicional de la santa. Lo podemos ver en otras representaciones del Greco, como en la gloria del Entierro del señor de Orgaz o en la Magdalena penitente del Museo de Budapest. María Magdalena representa la imagen de la santa arrepentida, que al igual que Pedro, tras su conversión por el arrepentimiento, ha decidido cambiar de vida. La Magdalena es la encargada de comunicar al primero, de entre los apóstoles, que ha encontrado vacío el sepulcro del Maestro. A través de estas imágenes de devoción popular, las figuras de Santa María Magdalena y San Pedro son claves en la representación del arrepentimiento. De esta manera, estas representaciones de la Contrarreforma quieren llevar al espectador de manera sencilla a tener en cuenta la importancia de la confesión, el perdón de los pecados y la penitencia. Preceptos católicos que son cuestionados por los protestantes durante la Reforma. Es una pieza destinada a oratorios privados, a clientes particulares dentro del marco del “cuadro de devoción” potenciando el acercamiento emocional entre el fiel y la imagen.