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  4,23a Recorría Jesús toda la Galilea A      4,23a Recorría Jesús toda la Galilea A  
 

Análisis Doctrinal

[1] Tras el encarcelamiento de Juan el Bautista, San Mateo nos dice que Jesús inicia su predicación en Galilea, en este pasaje el evangelista nos hace un resumen de lo que será la vida de Jesús. Los cuatro evangelistas confirman el inicio de la vida pública de Cristo en Galilea, en las suaves y verdes colinas que rodean el Lago de Genesaret. El Señor no tiene miedo a proclamar la verdad: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Haced penitencia, porque está al llegar el Reino de los Cielos[1]. ¿Pero, por qué San Mateo presenta a Cristo, al comenzar su vida pública, en Galilea? Cristo tiene una misión que cumplir: llevar su Evangelio a todo el mundo y Galilea era una región semipagana, donde se daba un mestizaje religioso, un puente hacia los pueblos paganos: «La orilla del  mar de Galilea es punto de encuentro con Jesús para las multitudes judías y paganas y puente que lleva al mundo pagano. Es más, Marcos fuerza los datos geográficos para hacer que Galilea sea el lugar donde son accesibles todas las regiones paganas de los territorios vecinos… De este modo Galilea se convierte artificiosamente en punto de contacto con todos los países paganos de alrededor. La intención teológica de Marcos es clara: asociar esos países a la actividad misionera de Jesús en Galilea. Así , el ministerio galileo de Jesús evoca para Marcos la misión entre los paganos» [2]. La actividad misional de Jesús se puede resumir en tres actividades: Enseñar, predicar y curar. La actividad de Cristo atrae a las muchedumbres a su Palabra, y la predicación de Jesús y sus milagros se extiende por toda la zona, lo que es motivo de recelo entre sus conciudadanos. A este propósito, recuerda San Jerónimo: « No por Judea ni por Jerusalén, pues los doctores de los Judíos, envidiosos de Jesús, no permitían que su fama se expandiera. También Pilato y otros sabían que los fariseos habían entregado a Jesús por envidia. Su fama llegó a aquellos oídos que no estaban taponados por la envidia. Y ¿por qué digo todo esto? Pues porque su fama se extendió a toda Galilea. A toda Galilea se extendió su fama, pero no llegó en cambio a ningún sólo villorrio de Judea. Y ¿a qué vienen mis palabras? A que es difícil que un alma, una vez que haya sido 


[1] Cf. Mt.4,17
[2] Cf. Juan Mateos. Los Doce y otros seguidores de Jesús. Ed. Cristiandad Pág.190  

   

invadida por la envidia, pueda dar cabida en sí a las virtudes. Resulta casi imposible remediar un alma poseída por la envidia» , y San Basilio dice que «la envidia es el más feroz descendiente del odio. Pues los beneficios vuelven dóciles y mansos a aquellos a quienes, por otra parte, hemos ofendido; pero los beneficios que se otorgan y dan al envidioso y maligno, le irritan más aún... Huyamos, pues, hermanos, de esta terrible enfermedad, que nos impulsa a hacer guerra a Dios, que es la madre del homicidio, la ruina y trastorno de la naturaleza, el olvido de los vínculos de la naturaleza y la molestia más absurda. Si nada grave te ha acontecido, ¿por qué te afliges? ¿Porque haces la guerra al que disfruta de algunos bienes y no amenaza a los tuyos?» . Jesús llega a Galilea predicando un mensaje lleno de esperanza, la llegada del Reino de Dios, pidiendo un cambio de actitud interior, la conversión del corazón y reorientando la vida en Dios, todos los cristianos debemos interiorizar la Palabra de Dios. Unos proclamando el Evangelio del Reino y otros atendiendo su mensaje. Dice San Josemaría: «La predicación, la predicación de Cristo "Crucificado", es la palabra de Dios. Los sacerdotes han de prepararse lo mejor que puedan, antes de ejercer tan divino ministerio, buscando la salvación de las almas. Los seglares han de escuchar con respeto especialísimo» [5]. Pero: ¿Cómo un hombre que ha sido pecador puede predicar a Dios?: «Cuando los donatistas, en el siglo V, organizaban sus ataques contra los católicos, defendían la imposibilidad de que el obispo de Hipona, Agustín profesase la verdad porque había sido un gran pecador. Y San Agustín sugería a sus hermanos en la fe, como habían de replicar: “Agustín es obispo en la Iglesia católica; él lleva su carga, de la que ha de dar cuenta a Dios. Lo conocí entre los buenos. Si es malo, él lo sabe; si es bueno ni siquiera en él he depositado mi esperanza. Porque lo primero que he aprendido es a no poner la esperanza en un hombre” [6]. No hacemos nuestro apostolado... Los errores son nuestros; los frutos del Señor» [7].......(sigue)


[3] Cf. San Jerónimo. Comentario Ev. de Marcos. Homilía 2 BAC 593. Pág. 847
[4] Cf. San Basilio. Homilía sobre la envidia AT Pág. 532
[5] Cf. San Josemaría. SJEB. Forja nº 966 Pág. 336
[6] Cf. San Agustín. Enarrationes in Psalmos 36,3,20 (PL 36,395)
[7] Cf. San. Josemaría. SJEB Amigos de Dios 267 Pág. 379