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  4,23b Enseñando en las sinagogas A      4,23b Enseñando en las sinagogas A  
 

Análisis Doctrinal

[1] El Antiguo Testamento ve en la palabra de Dios un poder creador que proclaman todas las cosas creadas [1]. Esta fuerza creadora de Dios, habita de manera especial en la “Palabra”: “Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho[2]. Dios se revela despejando la ignorancia del hombre y transmitiéndose a través del pueblo judío por medio de la Toráh, hasta llegar a Cristo. En la sinagoga el judaísmo conoció la interpretación de la Ley. Dice el Concilio Vaticano II: «Al investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda los vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abraham. La Iglesia reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se hallan en la estirpe de Abraham; recuerda que ha recibido el Antiguo Testamento de aquel pueblo, y que de este pueblo procedieron Cristo, María y los Apóstoles. Aunque la mayor parte de los judíos se negaron a aceptar el Evangelio, siguen siendo muy queridos de Dios y de la Iglesia» [3]. Jesús es el Maestro por excelencia, es el Maestro Divino, como aparece reflejado, más de cincuenta veces en el Nuevo Testamento. Desde su infancia nos enseña el verdadero camino, nace pobre en una gruta, su primera cátedra será un pesebre. A la edad de doce años Jesús aparece ya en la sinagoga; el Señor, se nos muestra como Maestro discutiendo profundas cuestiones teológicas con los maestros de Israel de acuerdo con la tradición bíblica. En este sentido comenta la Pontificia Comisión Bíblica: «Los métodos judíos tradicionales de argumentación bíblica para establecer reglas de conducta, codificados más tarde por los rabinos, son utilizados frecuentemente, tanto en las palabras de Jesús recogidas por los Evangelios como en las cartas. Las que se repiten más a menudo son las dos primeras midot “reglas” de Hilel, el qal wa-homer y la gezerah shawah. Corresponden grosso modo al argumento a fortiori y al argumento por analogía... Esta técnica presenta un parecido impresionante con la práctica rabínica del midrás, pero se observa al mismo tiempo una diferencia característica: en el midrás rabínico, se citan opiniones diversas provenientes de distintas autoridades, porque

[1] Cf. Gn.1,3; 2,4  
[2] Cf. Ioh.1,3  
[3]
Cf. Concilio Vaticano II. Decl. Nostra aetate, 4 VAA

    se trata de una técnica de argumentación, mientras que en el Nuevo Testamento la autoridad de Jesús es decisiva. Pablo utiliza esas técnicas con una frecuencia especial, particularmente en sus discusiones con adversarios judíos instruidos, sean o no cristianos. A menudo se sirve del método para combatir posiciones tradicionales en el judaísmo o para exponer puntos importantes de su propia doctrina [4]. Se encuentran igualmente argumentaciones rabínicas en la Carta a los Efesios y en la Carta a los Hebreos [5]... Una forma particular de exégesis judía que se encuentra en el Nuevo Testamento es la de homilía pronunciada en la sinagoga. Según Juan [6], el discurso sobre el Pan de la Vida fue pronunciado por Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. Su forma corresponde bastante a la de las homilías sinagogales del siglo I: explicación de un texto del Pentateuco con el apoyo de un texto de los Profetas; luego se explica cada expresión del texto y se introducen ligeros ajustes en la forma de las palabras para adaptarlas a la nueva interpretación. Rasgos del mismo modelo se encuentran igualmente en alguno de los discursos misioneros de los Hechos de los Apóstoles, especialmente en el sermón sinagogal de Pablo en Antioquía de Pisidia [7]» [8]. Toda su vida será una lección magistral, de la que debemos aprender, para hacernos semejantes a él. Dice Fernández Carvajal: «El sábado, según su costumbre entró en la sinagoga y se levantó para leer. Este día estaba dedicado al.....(sigue)

[4] Cf. Gál.3,19 (de la mediación de los ángeles en la promulgación de la Ley, Pablo toma un argumento para demostrar la inferioridad de la Ley); 4,21-31 (la mención de Sara y Agar sirve para demostrar que los gentiles que creen en Cristo son " hijos de la promesa "); Rom 4,1-10 (la fe de Abrahán, y no su circuncisión, le obtiene la justificación); 10,6-8 (se aplica a Cristo un versículo que habla de subida al cielo); 1 Cor 10,4 (Cristo es identificado con la roca que acompañaba al pueblo por el desierto); 15,45-47 (los dos Adán: Cristo es el segundo y más perfecto); 2 Cor 3,13-16 (se atribuye un sentido simbólico al velo que cubría la cara de Moisés).
[5]
Cf. Ef.4,8-9 (se aplica a Cristo un texto sobre la subida al cielo, aplicado tradicionalmente a Moisés); He.7,1-28 (sobre la superioridad del sacerdocio según el orden de Melquisedec respecto del de los sacerdotes levíticos)
[6] Cf. Ioh.6,59
[7] Cf. Act.13,17-41  
[8]
Cf. Pontificia Comisión Bíblica. El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia Cristiana 14