S02.03 4,23b

INSTITUTO DE ESTUDIOS BÍBLICOS SAN MATEO
Omnia  in  gloriam Dei  Facite
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Mt.4,23b

LIBRO IX (I) EXPLICACIÓN ANÁLISIS DOCTRINAL EXCURSUS

EXPLICACIÓN

           
        4,23b Enseñando en las sinagogas E  
 

b.      Enseñando en las sinagogas:

Palabras clave 

  • Enseñar: Is.48,17. Mc.1,21b; 4,1a. Lc.4,15; 4,31; 6,6; 13,10; 13,22a. Ioh.6,59;     18,20. 
  • Sinagoga: Mc.1,21b; 1,39. Lc.4,15; 4,44; 6,6; 13,10. Ioh.6,59; 9,22b; 12,42b.     Act.13,15; 15,21

AT.

Isaías

  • Is.48,17      Esto dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel. Yo, soy el Señor, que te enseña para tu bien, que te guía por el camino que has de seguir.

NT.

San Marcos

  • Mc.1,21b  Y al llegar el sábado, fue a la sinagoga y enseñaba

  • Mc.1,39a  Y pasó por toda Galilea predicando en sus sinagogas.

  • Mc.4,1a    De nuevo comenzó a enseñar a la orilla del mar.

San Lucas

  • Lc.4,15     Y enseñaba en sus sinagogas, y era honrado por todos.

  • Lc.4, 44    E iba predicando por las sinagogas de Judea.

  • Lc.6,6       Otro sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

  • Lc.13,10    Un sábado estaba enseñando en una de las sinagogas.

  • Lc.13,22a  Y recorría ciudades y aldeas enseñando

San Juan

  • Ioh.6,59    Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Cafarnaún.

  • Ioh.9,22b  porque ya habían acordado que si alguien confesaba que él era el Cristo fuese expulsado de la sinagoga.

  • Ioh.12,42b pero a causa de los fariseos no le confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga

Hechos de los Apóstoles

  • Act.13,15   Después de la lectura de la Ley  y los Profetas, los jefes de la sinagoga se dirigieron a ellos diciendo: Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, decidla.

  • Act.15,21   Porque Moisés tiene desde generaciones antiguas en cada ciudad quienes le predican y leen en las sinagogas todos los sábados.

   

Explicación

[1] Una de las actividades principales de Nuestro Señor en su vida pública fue la enseñanza (una didajé). Didajé es una palabra griega que significa “enseñanza”. Sabemos que Nuestro Señor no dejó ninguna obra escrita, su doctrina se proclamó, de forma oral, por todo el mundo por los Apóstoles y sus sucesores los obispos, es lo que denominamos Kerygma [1], una manifestación del Espíritu Santo que suscita la fe de quien escucha la palabra de Dios. “Exaltado, pues, a la diestra de Dios, y recibida del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís[2]. Más tarde, surge la Tradición escrita en que aparecen los primeros escritos de catequesis. Entre ellos se encuentra “La Didaché[3],.....(sigue)


[1] Kerygma o anuncio es la proclamación explícita del mensaje del Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado, Redentor del hombre y Señor de la historia. Este anuncio está orientado a suscitar en la persona la conversión, que se manifiesta en la adhesión a Cristo y su incorporación responsable y solidaria a la comunidad eclesial.

[2] Act.2,33

[3] “La instrucción del Señor a los gentiles por medio de los doce Apóstoles” o Didaché, es un texto de finales del siglo I, escrito probablemente en Siria, Palestina o Egipto; se desconoce su autor y lugar de composición. La Didachè no es sólo una síntesis de las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, se trata también de un compendio de normas morales y ordenanzas sobre la organización de la comunidad y funciones litúrgicas. Las continuas referencias de los Padres de la Iglesia y las citas de los autores antiguos, motivó que se tuviera en gran estima el texto. Tal era su prestigio que Eusebio de Cesarea tuvo que remarcar que se trataba de un texto no canónico. Fue dado por perdido hasta que descubierto en 1883, de un códice del siglo XI del patriarcado de Jerusalén,  por el metropolitano griego de Nicomedia, Piloteo Bryennios, se publicó ese mismo año. Se trata del primer catecismo cristiano de la edad post-apostólica, usado probablemente para dar la primera instrucción a los catecúmenos y prototipo de todas las colecciones posteriores de Constituciones o Cánones apostólicos del derecho canónico. La Didaché está dividida en 16 breves capítulos y contiene básicamente cuatro partes: La primera parte trata de preceptos morales, sobre los dos caminos que se presentan ante el hombre: uno de la vida que conduce a Dios y el otro de la muerte, lleno de maldición. En la segunda parte se dan normas litúrgico-sacramentales, sobre el Bautismo y la Eucaristía. La tercera parte contiene normas sobre las relaciones de la comunidad, con avisos sobre determinados abusos y se habla de la corrección fraterna. Por último en la cuarta parte, de sentido escatológico, se hace una exhortación final a estar vigilantes ante la parusía, o segunda venida del Señor. Hay que recordar que hasta el Concilio de Cartago, en el 397, no se dispuso del Nuevo Testamento. San Atanasio fue el primero, en el año 367, que dio una lista con los 27 libros del Nuevo Testamento. Con este Concilio el canon se cerró definitivamente.

 
           

ANÁLISIS DOCTRINAL

           
  4,23b Enseñando en las sinagogas A      4,23b Enseñando en las sinagogas A  
 

Análisis Doctrinal

[1] El Antiguo Testamento ve en la palabra de Dios un poder creador que proclaman todas las cosas creadas [1]. Esta fuerza creadora de Dios, habita de manera especial en la “Palabra”: “Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho[2]. Dios se revela despejando la ignorancia del hombre y transmitiéndose a través del pueblo judío por medio de la Toráh, hasta llegar a Cristo. En la sinagoga el judaísmo conoció la interpretación de la Ley. Dice el Concilio Vaticano II: «Al investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda los vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abraham. La Iglesia reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se hallan en la estirpe de Abraham; recuerda que ha recibido el Antiguo Testamento de aquel pueblo, y que de este pueblo procedieron Cristo, María y los Apóstoles. Aunque la mayor parte de los judíos se negaron a aceptar el Evangelio, siguen siendo muy queridos de Dios y de la Iglesia» [3]. Jesús es el Maestro por excelencia, es el Maestro Divino, como aparece reflejado, más de cincuenta veces en el Nuevo Testamento. Desde su infancia nos enseña el verdadero camino, nace pobre en una gruta, su primera cátedra será un pesebre. A la edad de doce años Jesús aparece ya en la sinagoga; el Señor, se nos muestra como Maestro discutiendo profundas cuestiones teológicas con los maestros de Israel de acuerdo con la tradición bíblica. En este sentido comenta la Pontificia Comisión Bíblica: «Los métodos judíos tradicionales de argumentación bíblica para establecer reglas de conducta, codificados más tarde por los rabinos, son utilizados frecuentemente, tanto en las palabras de Jesús recogidas por los Evangelios como en las cartas. Las que se repiten más a menudo son las dos primeras midot “reglas” de Hilel, el qal wa-homer y la gezerah shawah. Corresponden grosso modo al argumento a fortiori y al argumento por analogía... Esta técnica presenta un parecido impresionante con la práctica rabínica del midrás, pero se observa al mismo tiempo una

[1] Cf. Gn.1,3; 2,4  
[2] Cf. Ioh.1,3  
[3]
Cf. Concilio Vaticano II. Decl. Nostra aetate, 4 VAA

    diferencia característica: en el midrás rabínico, se citan opiniones diversas provenientes de distintas autoridades, porque se trata de una técnica de argumentación, mientras que en el Nuevo Testamento la autoridad de Jesús es decisiva. Pablo utiliza esas técnicas con una frecuencia especial, particularmente en sus discusiones con adversarios judíos instruidos, sean o no cristianos. A menudo se sirve del método para combatir posiciones tradicionales en el judaísmo o para exponer puntos importantes de su propia doctrina [4]. Se encuentran igualmente argumentaciones rabínicas en la Carta a los Efesios y en la Carta a los Hebreos [5]... Una forma particular de exégesis judía que se encuentra en el Nuevo Testamento es la de homilía pronunciada en la sinagoga. Según Juan [6], el discurso sobre el Pan de la Vida fue pronunciado por Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. Su forma corresponde bastante a la de las homilías sinagogales del siglo I: explicación de un texto del Pentateuco con el apoyo de un texto de los Profetas; luego se explica cada expresión del texto y se introducen ligeros ajustes en la forma de las palabras para adaptarlas a la nueva interpretación. Rasgos del mismo modelo se encuentran igualmente en alguno de los discursos misioneros de los Hechos de los Apóstoles, especialmente en el sermón sinagogal de Pablo en Antioquía de Pisidia [7]» [8]. Toda su vida será una lección magistral, de la que debemos aprender, para hacernos semejantes a él. Dice Fernández Carvajal: «El sábado, según su costumbre entró en la sinagoga y se levantó para leer. Este día estaba dedicado al.....(sigue)

[4] Cf. Gál.3,19 (de la mediación de los ángeles en la promulgación de la Ley, Pablo toma un argumento para demostrar la inferioridad de la Ley); 4,21-31 (la mención de Sara y Agar sirve para demostrar que los gentiles que creen en Cristo son " hijos de la promesa "); Rom 4,1-10 (la fe de Abrahán, y no su circuncisión, le obtiene la justificación); 10,6-8 (se aplica a Cristo un versículo que habla de subida al cielo); 1 Cor 10,4 (Cristo es identificado con la roca que acompañaba al pueblo por el desierto); 15,45-47 (los dos Adán: Cristo es el segundo y más perfecto); 2 Cor 3,13-16 (se atribuye un sentido simbólico al velo que cubría la cara de Moisés).

[5] Cf. Ef.4,8-9 (se aplica a Cristo un texto sobre la subida al cielo, aplicado tradicionalmente a Moisés); He.7,1-28 (sobre la superioridad del sacerdocio según el orden de Melquisedec respecto del de los sacerdotes levíticos)

[6] Cf. Ioh.6,59

[7] Cf. Act.13,17-41

[8] Cf. Pontificia Comisión Bíblica. El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia Cristiana 14

 
           

EXCURSUS

           
  4,23b Enseñando en las sinagogas X     4,23b Enseñando en las sinagogas X  
 

Excursus

Las sinagogas de Palestina: [1] Originalmente la etimología de la palabra sinagoga deriva de la palabra griega 'sunagogei', que significa “congregación”, “concurrencia” o "reunirse”, se refiere al “conjunto de personas” o “comunidad” que se reúnen para dar culto a Dios. Este es el sentido básico. Posteriormente se refiere al edificio en donde se reunían los judíos en el día sagrado o de reposo, el día del sábado, denominado “sabbat”, y otros días festivos, para ofrecer en común oraciones a Dios, a fin de escuchar la lectura de la Ley o Tôrah [1]. El término sinagoga [2] es propio de los Setenta [3] que aparece frecuentemente en el Nuevo Testamento. Hay que distinguir pues entre “Asamblea” (K'neset en hebreo), y “Lugar de la Asamblea” o “Casa de la Asamblea” ('bet K'nesset), en donde el mismo nombre indica que se trata de algo más que un lugar para oración. También en algunos textos medievales aparece como “lugar de enseñanza” o escuela didaskaleion, en donde, según Filón, "se cultiva la filosofía de los mayores y todo tipo de enseñanza de la virtud" [4]. A las sinagoga también se las llamaba proseuché (plegaria). La importancia de la sinagoga para el Judaísmo fue enorme y en ella el pueblo aprendió la Ley: “Por eso, dice el Señor Dios: “Aunque los he alejado entre las naciones, aunque los he dispersado por los países, seré para ellos su santuario por poco tiempo en las naciones

[1] La Tôrah significa “instrucción” o “doctrina”. Está compuesta por los cinco libros de Moisés, que los cristianos denominamos Pentateuco, es lo que se llama la Ley. En la Tôrah, se distinguen dos aspectos: uno histórico, en el que se relata la historia del pueblo judío, desde la creación hasta la muerte de Moisés, y otro legislativo, que se aplica a las enseñanzas de 613 mandamientos, 248 son positivos y 365 prohibiciones, de donde se deduce cierto carácter negativo en la observancia de la ley judía.

[1] Cf. Ex.34,31

[3] La Biblia de los setenta o Septuaginta es conocida también como Alejandrina, por haberse hecho en esa ciudad para cultivar la fe de los numerosos judíos que vivían en esta ciudad. Es la primera traducción de la Tanach judía, los 24 libros de la Biblia hebrea. Traducida del hebreo a lengua griega. Se atribuye su traducción a 72 sabios judíos, en 72 días, aunque, más bien se trata de una leyenda. La traducción fue un proceso largo que duró décadas, y como el texto original hebreo carecía de vocales, surgieron diferencia de interpretación que posteriormente se fueron corrigiendo para asemejarla al texto hebreo. Iniciada hacia el 250 a.C., se concluyó a finales del siglo II a.C. Fue la contribución más importante del judaísmo y adoptándola posteriormente la Iglesia cristina.

[4] Cf. Filón. De vita Mos 2, 39

 

    a las que han ido [5]. En el Antiguo Testamento la palabra sinagoga se encuentra pocas veces y se usa como lugar de reunión. La Biblia no hace mención concreta sobre el origen de la sinagoga. El origen de las Sinagogas es muy antiguo [6], sus comienzos están todavía inciertos, los diversos autores no se ponen de acuerdo; algunos la remontan hasta Moisés, para otros surgiría como consecuencia de la reforma religiosa de Josías, ya en los salmos aparece mencionada [7]. Otros autores, ven sus orígenes con independencia de la destrucción del templo, en la que los israelitas de regiones exteriores al Templo, no podían acudir frecuentemente y no disponían de otros lugares de culto. Se puede considerar que es Esdras quien incorpora la lectura de la Ley. Josefo refiriéndose a las sinagoga escribe: “Nuestro legislador tuvo mucho cuidado en concertar el precepto y la práctica. Ni dejó sin aplicación la práctica de la costumbre ni permitió que el texto de la ley quedará sin efecto” [8]. No está probado que existieran antes de la cautividad de Babilonia en el año 586 a.C., pero es a partir de entonces cuando florecen, pues en esa época se carecía de Templo, Nabucodonosor destruyó el Primer Templo de Jerusalén. Antes de la cautividad el culto se centraba en Jerusalén. Durante el exilio, época en que no se pudo centralizar el culto en el Templo de Jerusalén, surgió la sinagoga como instrucción en las Escrituras y lugar de oración. «Fue durante el tiempo de destierro, cuando los fieles no podían acudir a Jerusalén, cuando comenzaron a reunirse en casas o locales especiales para comentar la ley y la historia de su pueblo» [9]. Los judíos se vieron obligados a prescindir del desaparecido culto basado en los sacrificios animales, quedando la oración como única expresión del servicio divino. «Quita toda iniquidad, acepta lo que sea bueno, te ofreceremos el fruto de nuestros labios» [10]. El servicio de la sinagoga se desarrolló paralelamente al del Templo. En el destierro babilónico, los judíos.....(sigue)

[5] Cf. Ez.11,16  
[6]
Cf. Act.15,21  
[7]
Cf. Ps.74,8  
[8] Cf. Josefo. Contra Apion II,17
[9] Cf. José Luis Martín Descalzo. Vida y misterio de Jesús de Nazaret. Pág.366 Ed. Sígueme  
[10
] Cf. Os.14,3 b

 
           

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