S02.03 4,18

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Mt.4,18

LIBRO VIIIb EXPLICACIÓN ANÁLISIS DOCTRINAL EXCURSUS

EXPLICACIÓN

           
        4,18 Mientras caminaban junto al mar... E  
 

a.      Mientras caminaban junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues era pescadores. Y les dijo: 

Palabras clave  

Mar de Galilea:             Nm.34,11; Mc.1,16

Pedro:                            Mc.1,16; Ioh.1,44

Andrés:                         Mc.1,16; Ioh.1,44

Pescadores:                 Jr.16,16; Ez.47,10; Mc.1,16

A.T.

Números

Nm.34,11         y la frontera bajará desde Sefam hasta Riblá, al este de Aim; desde allí la frontera bajará y se extenderá hasta la orilla oriental del Mar de Genesaret.

Jeremías

Jr.16,16           Mira: voy a enviar muchos pescadores ─oráculo del Señor─ a pescarlos, y después enviaré muchos cazadores a cazarlos, por todo monte y por cualquier colina, y en las cuevas de las rocas.

Ezequiel

Ez.47,10          Y junto al Mar se establecerán los pescadores. Y desde En-Gudí hasta En-Glaim habrá un lugar para extender las redes. Los peces de toda especie serán abundantes como los del Mar Grande, de gran variedad.

N.T.  

Marcos

Mc.1,16           Y, al pasar, junto al mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes al mar, pues eran pescadores.

Juan

Ioh.1,44           Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro.

   

Explicación

[1] El mar de Galilea o Lago de Genesaret, estaba situado en la frontera con los pueblos paganos, en él había gran diversidad de peces, debido principalmente a que sus aguas eran dulces. Este será el escenario del inicio de las actividades del Señor. Jesús escoge Cafarnaúm, San Mateo la llamará “su ciudad”[1], como centro de sus actividades apostólicas y elige a Simón y Andrés para formar parte del grupo de los doce. Por el cuarto Evangelio sabemos que Andrés fue discípulo de San Juan Bautista y tuvo el honor de ser el primer discípulo del Señor, por eso la liturgia ortodoxa le llama “protòkleitos”, es decir, el primer llamado. San Mateo nos dice aquí que Simón es llamado “Pedro”, es decir piedra, la roca en la que se asentará su Iglesia. En todas las listas de apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, figura Pedro como el primero. Ambos eran originarios de Betsaida: “la ciudad de los peces”. Los Apóstoles irán respondiendo, uno a uno, con prontitud a la llamada que Jesús les hace, el atractivo de la llamada es irresistible y dejarán todo para seguirle. Son hombres iletrados, sin ninguna preparación académica, pero con un corazón lleno de fe y entusiasmo. El Señor los llama a predicar su mensaje, para que se aprecie mejor el contraste entre la sabiduría de Dios y el conocimiento del mundo. Como dice San Pablo en Corintios, el Señor le envió a evangelizar; “no con sabiduría de palabras, para no desvirtuar la cruz de Cristo[2]. El oficio de pescador tiene muchas similitudes con el de pescar almas para Dios, es un trabajo que requiere paciencia y un esfuerzo constante. Jesús sabe bien que podían transmitir su Evangelio y comunicar su mensaje a todo el mundo y enseñar a todos los pueblos. Los busca en su trabajo, Cristo llama a su lado a personas sencillas y humildes que se dejan guiar y aceptan libremente su llamada. El encuentro con el Señor transformará esencialmente su vida. También nosotros, veremos cambiar nuestras vidas, si abrimos nuestro corazón al Señor y nos dejamos guiar por el Espíritu Santo...... (sigue)


[1] Cf. Mt.9,1  
[2]
Cf. 1 Cor.1,17

 
           

ANÁLISIS DOCTRINAL

           
  4,18 Mientras caminaban junto al mar... A      4,18 Mientras caminaban junto al mar... A  
 

Análisis Doctrinal

[1] El mar de Galilea o lago de Tiberiades, denominado mar por su gran extensión, era llamado de esta forma por la ciudad que fundó Herodes Antipas en honor de Tiberio. También se le designaba como lago de Genesaret, pues según cuenta Hegesipo[1] a toda esa región se le llamaba Genesar. Es el lago de agua dulce más bajo del mundo, debido a que está a más de 200 m. bajo el nivel del mar. En el Antiguo Testamento se le designa en hebreo “Kinnéret”, que significa arpa, y era mencionado así debido a su forma. En el mar de Galilea había gran cantidad de pescado, se han llegado a encontrar hasta 24 especies diferentes, y abundaban los pescadores. Caminando Jesús por su orilla vio a dos hermanos. El trozo de orilla al que hace referencia San Mateo debía estar a las afueras de Cafarnaúm. Al igual que San Pedro, San Andrés su hermano era originario de Betsaida-Julia, la ciudad de donde era también San Felipe. Era llamada así en honor de la hija de Augusto. En esa época la populosa Betsaida era una ciudad floreciente que gozaba del status jurídico de centro urbano y que Filipo, tetrarca de Galilea, había abierto a la mentalidad griega. Betsaida fue parcialmente destruida en el año 67, cuando la revuelta judía contra los romanos, y fue destruida totalmente por el terremoto del año 115. Sabemos por San Juan que Andrés ya conocía al Señor. Dice San Juan Crisóstomo: «Realmente, Juan cuenta de otro modo la vocación de estos discípulos. Lo cual prueba que se trata aquí de un segundo llamamiento...  En Juan se ve que Andrés entra con Jesús en una casa y allí le escucha largamente; aquí, apenas oyeron la primera palabra, le siguieron inmediatamente. Y es que, probablemente, le habían seguido 

[1] Hegesipo es un escritor paleocristiano del siglo II que nació en Palestina. Era judío y se convirtió a la fe católica atraído por la doctrina de Cristo. En el pontificado de Aniceto viajó por Oriente, Corinto y Roma permaneciendo en esa ciudad 20 años. Las noticias que tenemos de él proceden casi exclusivamente de Eusebio. Escribió una obra contra la herejía gnóstica titulada “Hypomnémata”, escrita en cinco libros, de los que se conservan algunos capítulos. En el curso de sus viajes visitó los principales centros cristianos y en todos encontró la misma fe que transmitieron los Apóstoles. En sus escritos describe la verdadera tradición apostólica, y hace una lista de todos los obispos desde San Pedro hasta Anicleto. Y que se cree la primera Historia eclesiástica. En su obra menciona las herejías de Cleobio, uno de los primeros gnósticos. Es considerado actualmente como el primer Padre de la Historia de la Iglesia. Hacia el 177 regresó a Jerusalén y murió bastante anciano

    al principio y luego le dejaron; y entrando Juan en la cárcel, también ellos se retirarían y volverían a su ordinaria ocupación de la pesca. Por lo menos así se explica bien que el Señor los encuentre ahora pescando. Él por su parte, ni cuando quisieron al principio marcharse se lo prohibió, ni, ya que se hubieron marchado, los abandonó definitivamente. No cedió cuando se fueron; pero vuelve otra vez a recuperarlos. Lo cual es el mejor modo de pescar»[2]. Andrés provoca el encuentro de Jesús con Pedro su hermano, el que sería Jefe de su Iglesia: “Y lo llevó a Jesús. Mirándolo Jesús le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Piedra)[3]. Jesús le mira fijamente con una mirada penetrante, es llamativa esta mirada del Señor. Jesús mira a sus interlocutores con una especial significación. Al imponerle este nombre le convierte en un hombre nuevo, con una nueva misión: dirigir su Iglesia; una nueva vida totalmente diferente a la que hasta ahora había llevado: «La fe y la vocación de cristianos afectan a toda nuestra existencia, y no sólo a una parte. Las relaciones con Dios son necesariamente relaciones de entrega, y asumen un sentido de totalidad. La actitud del hombre de fe es mirar la vida, con todas sus dimensiones, desde una perspectiva nueva: la que nos da Dios»[4]. Este nombre que le impone el Señor es tan revelador que los primeros cristianos lo usarán sin traducirlo. El nombre de Simón era bastante frecuente en Palestina y según los orientales era común el unir el nombre del hijo al del padre. Dice San Isidoro de Sevilla: «El auténtico nombre propio de Pedro es sirio: Simon bar-Yonah se traduce en nuestra lengua como “hijo de paloma”, y es un nombre sirio y hebreo a la vez. La fusión de ambas palabras da Baryonah. Hay quienes dan una explicación, fijándose en que Simón, o sea Pedro, es hijo de Juan, según se desprende de aquella pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Y sostienen que por error de los copistas, se alteró el nombre, ya que, en lugar de Bar-Iohannem ─es decir, “hijo de Juan”─, escribieron Baryonah, suprimiendo una sílaba. Johanna quiere decir “la gracia del Señor”. Por lo tanto, Pedro tuvo tres nombres: Pedro, Cefas y Simón Barinoa. Simón es ..... (sigue)

[2] Cf. San Juan Crisóstomo. Homilías sobre San Mateo 14,2 BAC Pág.258
[3]
Cf. Ioh.1,42
[4]
Cf. San Josemaría. Es Cristo que pasa 46 SJEB Pág.

 
           

EXCURSUS

           
  4,18 Mientras caminaban junto al mar... X     4,18 Mientras caminaban junto al mar... X  
 

Excursus

El Primado de Pedro: [1] San Pedro, el primer Papa, cabeza del Colegio Apostólico, aparece en numerosos pasajes de los Evangelios como una figura destacada entre los doce, encargándole Jesús la misión de pastorear y cuidar su rebaño: “Le preguntó por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se entristeció porque le preguntó por tercera vez si le amaba, y le respondió: Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo. Le dijo Jesús: Apacienta mis ovejas[1]. Y le promete el Señor el Primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia Universal: “Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las  puertas del infierno no prevalecerán contra ella[2]. Este texto del Nuevo Testamento ha sido uno de los más estudiados y criticados, especialmente, por el racionalismo. El pasaje sólo aparece en San Mateo, ni en San Marcos ni en San Lucas. El Motivo de este silencio nos lo explica Eusebio de Cesarea que dice San Pedro lo omite en su predicación en Roma a causa de su humildad. El texto aparece en los Padres de la Iglesia y en los cerca de los 4000 manuscritos anteriores al siglo IX. Explica San Isidoro de Sevilla: «Apóstoles quiere decir “enviados”; y eso es lo que indica su nombre. Del mismo modo que el griego ángeloi se traduce en latín por “mensajero”, así el nombre griego de “apóstoles” equivale en latín a “enviados”. Cristo los envió a evangelizar por todo el mundo, de tal manera que, en su predicación a los gentiles, llegaron hasta los persas y los indos, realizando grandes y prodigiosos milagros en el nombre de Cristo, para que sirviendo de prueba aquellas maravillas y portentos, creyeran en lo que se les decía y habían visto... Pedro tomó su nombre de la piedra, es decir, de Cristo, sobre quien está fundamentada la Iglesia. El nombre de piedra no derivó de Pedro, sino que fue el de Pedro el que se creó a partir de “piedra”; del mismo modo que “Cristo” no deriva de “cristiano”, sino que el cristiano recibe ese nombre por Cristo. Dice el Señor: “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, porque Pedro había dicho antes: “Tu eres el Cristo, el hijo de Dios vivo”. Por eso el Señor le contestó: “Sobre esta piedra”, que acabas

[1] Cf. Ioh.21,17
[2] Cf. Mt.16,18

   
de confesar, “edificaré mi Iglesia”. Pues esa piedra era Cristo, sobre cuyo fundamento también el propio Pedro se levanta. Y le llamó Cefas, porque fue puesto a la cabeza de los apóstoles. En griego, kephalé significa “cabeza”»[4]. El Señor pone a San Pedro el nombre de Cefas que en arameo significa roca. «“Mirad la roca de la cual habéis sido cortados[5]. Abrahán, el padre de todos los creyentes, es con su fe la roca que sostiene la creación, rechazando el caos, el diluvio originario que ataca y amenaza con arruinarlo todo. Simón el primero que confesó a Jesús como el Cristo y primer testigo de la resurrección, se convierte ahora, con su fe renovada cristológicamente, en la roca que se opone a la sucia marea de la incredulidad y a su fuerza destructora de lo humano. Luego se puede afirmar que, de suyo, incluso en la sola denominación absolutamente indiscutible del pescador de Betsaida como “roca-piedra”, está contenida toda la teología de Mt.16,18, y que por tanto queda garantizada en su autenticidad»[6]. Este Primado que Jesús impone a San Pedro para que gobierne su Iglesia se diferencia del gobierno terrenal, no puede estar basado en decisiones arbitrarias, en la medida en que debe ser fiel a la Palabra de Dios: «El Primado difiere en su esencia y en su ejercicio de los oficios de gobierno vigentes en las sociedades humanas: no es un oficio de coordinación o de presidencia, ni se reduce a un “Primado de honor”, ni puede concebirse como una monarquía de tipo político. El Romano Pontífice, como todos los fieles, está subordinado a la Palabra de Dios, a la fe católica, y es garante de la obediencia de la Iglesia y, en este sentido, “servus servorum”. No decide según su arbitrio, sino que es portavoz de la voluntad del Señor, que habla al hombre en la Escritura vivida e interpretada por la Tradición; en otras palabras, la «episkopé» del Primado tiene los límites que proceden de la ley divina y de la inviolable constitución divina de la Iglesia contenida en la Revelación. El Sucesor de Pedro es la roca que, contra la arbitrariedad y el conformismo, garantiza una rigurosa fidelidad a la Palabra de Dios: de ahí se sigue también el carácter martirológico de ..... (sigue)

[4] Cf. San Isidoro de Sevilla. Etymologiarum VII. 9.1-2. BAC 647, Pág. 663
[5]
Cf. Is.51,1b
[6]
Cf. Card. Joseph Ratzinger. La Iglesia. Ed. San Pablo. Pág.52

 
           

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