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INSTITUTO DE ESTUDIOS BÍBLICOS SAN MATEO
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Devocionario 09
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Lectura de las Horas

Índole escatológica de la Iglesia peregrinante

Vaticano II

Sobre la humildad y la paz

Tomás de Kempis

Imitación de Cristo 2,2-3

No te importe mucho quién está por ti o contra ti, sino busca y procura que esté Dios contigo en todo lo que haces. Ten buena conciencia y Dios te defenderá.  Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno.  Si sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios.  Él sabe el tiempo y el modo de librarte, y por eso te debes ofrecer a él.  A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión.  Algunas veces conviene mucho, para guardar mayor humildad, que otros sepan nuestros defectos y los re­prendan.  Cuando un hombre se humilla por sus defectos, enton­ces fácilmente aplaca a los otros y sin dificultad satisface a los que lo odian. Dios defiende y libra al humilde; al humilde ama y consuela; al hombre humilde se inclina; al humilde concede gracia, y después de su abatimiento lo levanta a gran honra.  Al humilde descubre sus secretos y lo atrae dulcemente a sí y lo convida. El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque está en Dios y no en el mundo. No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más inferior a todos. Ponte primero a ti en paz, y después podrás apaciguar a los otros. El hombre pacífico aprovecha más que el muy letrado. El hombre apasionado aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo.  El hombre bueno y pacífico todas las cosas echa a bue­na parte.  El que está en buena paz de ninguno sospecha.  El descontento y alterado, con diversas sospechas se atormenta; ni él sosiega ni deja descansar a los otros.  Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría.  Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obliga­ciones.  Ten, pues, primero celo contigo, y después podrás te­ner buen celo con el prójimo. Tú sabes excusar y disimu­lar muy bien tus faltas y no quieres oír las disculpas aje­nas.  Más justo sería que te acusases a ti, y excusases a tu hermano.  Sufre a los otros si quieres que te sufran.

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