Home S09.04

INSTITUTO DE ESTUDIOS BÍBLICOS SAN MATEO
Omnia  in  Gloriam  Dei  Facite
vera et una Trínitas, una et summa Deítas, sancta et una Unitas
(Difunde esta Web) 

Devocionario 09
Please, link this html page
http://www.iebsm.com/

 02 02 Cronológico 03 Autores 03 Papas 05 Doctores 07 Plan de Vida 09

Lectura de las Horas

Les he dado la gloria que Tú me diste

San Gregorio de Nisa

Homilía sobre el Cantar de los Cantares 15

Si el amor logra expulsar completamente al temor y éste, transformado, se convierte en amor, entonces veremos que la unidad es una consecuencia de la salvación, al permanecer todos unidos en la comunión con el solo y único bien, santificados en aquella paloma simbólica que es el Espíritu. Este parece ser el sentido de las palabras que siguen: Una sola es mi paloma, sin defecto. Una sola, predilecta de su madre. Esto mismo nos lo dice el Señor en el Evangelio aún más claramente: Al pronunciar la oración de bendición y conferir a sus discípulos todo su poder, también les otorgó otros bienes mientras pronunciaba aquellas admirables palabras con las que él se dirigió a su Padre. Entonces les aseguró que ya no se encontrarían divididos por la diversidad de opiniones al enjuiciar el bien, sino que permanecerían en la unidad, vinculados en la comunión con el solo y único bien. De este modo, como dice el Apóstol, unidos en el Espíritu Santo y en el vínculo de la paz, habrían de formar todos un solo cuerpo y un solo espíritu, mediante la única esperanza a la que habían sido llamados. Éste es el principio y el culmen de todos los bienes. Pero será mucho mejor que examinemos una por una las palabras del pasaje evangélico: Para que todos sean uno como tú, Padre, en mí y yo en ti; que ellos también lo sean en nosotros. El vínculo de esta unidad es la gloria. Por otra parte, si se examinan atentamente las palabras del Señor, se descubrirá que el Espíritu Santo es denominado gloria. Dice así, en efecto:Les di a ellos la gloria que me diste. Efectivamente les había dado aquella misma gloria, cuando les dijo: Recibid el Espíritu Santo.  Aunque el Señor había poseído siempre esta gloria, incluso antes de que el mundo existiese, la recibió, sin embargo, en el tiempo, al revestirse de la naturaleza humana; una vez que ésta fue glorificada por el Espíritu Santo, cuantos tienen algún parentesco con esta gloria, se convierten en partícipes del Espíritu, empezando por los apóstoles. Por eso dijo: Les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros so­mos uno: yo en ellos y tú en mí; para que sean completamente uno. Por lo cual todo aquél que ha crecido hasta transformarse de niño en hombre perfecto, ha llegado a la madurez del conocimiento. Finalmente, liberado de todos los vicios y purificado, se hace capaz de la gloria del Espíritu Santo; éste es aquella paloma perfecta a la que se refiere el Esposo cuando dice: Una sola es mi paloma, sin defecto.

Google Analytics 

En Construcción